CONTACTO

¿Cómo superar incidentes en el escenario? -  Entrevista a Inés Chaher

 

Estar arriba del escenario no sólo implica que los actores y las actrices sepan interpretar a un personaje, sino que también sean capaces de sobrellevar, con algo de astucia y determinación, posibles incidentes que, ocasionalmente, pueden ocurrir durante el transcurso de una obra.

 

 

Para conocer algunas herramientas prácticas que podrían ser útiles para los artistas en formación, MasMusical conversó con Inés Chaher, una actriz, cantante y doblajista argentina

con mucha experiencia en el teatro musical. Actuó en “La bella y la bestia, el musical infantil” (2016), “Hormigópolis, el musical” (2016), “Broadway baby” (2017), “Los incunables” (2017), “Nadie me dijo” (2018) y “Mis otros yo” (2018-2019), entre otras obras. Y, en algunas de ellas, logró superar adversidades que ahora forman parte de su abanico de experiencias. 

 

 

 

 

¿Tuviste algún percance arriba del escenario durante una función?

 

Sí, aunque por suerte no han sido muchísimos. Me pasó una vez en una obra que tenía que decir un texto técnico muy rápido, porque el personaje estaba estudiando una materia de economía con sus compañeros y les tiraba la definición “canchereando”, para demostrarles que había estudiado todo. Entonces esas definiciones yo las decía a toda velocidad y hubo un día que me trabé, fue como una reacción en cadena, pero por suerte mi colega me tiró una soga, una línea, y pasé de ser “la que tenía la definición súper clara” a la “estudiosa frustrada que no le salía lo que había estudiado”. Improvisamos un poco con mi compañero y de ahí pudimos seguir con la escena real. Por suerte él estaba atento a lo que estaba pasando y lo supo incorporar, y yo me pude prender también a su propuesta. 

No hay un manual sobre qué hacer cuando hay algún imprevisto en escena porque puede pasar de distintas formas, es decir, todo depende del contexto, pero yo recomendaría trabajar con lo que está pasando en el momento y transformarlo, como supo hacer mi compañero. Obviamente la obra tiene un texto que escribe un dramaturgo y una decisión que se toma en conjunto con el director y se ensayó de cierta manera, pero si pasan imprevistos en escena uno no puede aferrarse a eso porque, por ejemplo, si venimos con un diálogo, yo me comí una línea y vos me respondés según lo ensayado pero ya no tiene sentido, creo que es incluso peor para quien ve la obra, porque no la va a entender. Arriba del escenario no hay que estar trabajando “automatizado”, sino receptivo a lo que está pasando en el presente de la función, con una escucha activa. 

 

¿Qué recomendaciones les darías a quienes recién empiezan la carrera de teatro musical para memorizar un libreto y/o la letra de una canción? ¿Cuál es tu técnica?

 

Yo soy muy visual, así que cuando leo resalto algunas partes de la estructura de la escena. También me sirve escribir mis líneas y las respuestas y pies. O sea, si yo digo: “¿Cómo estás?”, escribo esa parte, que sería mi línea, y la parte final de la línea de mi compañero, para saber a qué tengo que responder. Y ya después de leer en voz alta el libreto varias veces, trato de escribir mis líneas de memoria. También sirve mucho leer el libreto con alguien, para saber bien en qué momento hay que decir las propias líneas. Si es un monólogo largo, lo digo en voz alta mientras hago cosas cotidianas, por ejemplo, mientras tiendo la cama. Es útil entender lo que dice el libreto, y no estudiarlo de memoria como si fuese una definición. 

Y para las canciones lo que hago primero es escucharlas, y me las pongo de fondo para todo, literalmente. Y después las estudio estrofa por estrofa y las voy cantando. A veces las toco en el piano para terminar de definir las notas, y cuando ya me siento segura las pruebo con la pista y veo en qué partes me pierdo y si las estoy aprendiendo con la melodía correcta. Lo bueno es ir a los ensayos con el texto o las canciones sabidas como para poder sacar las dudas ahí, a menos que haya una pauta específica de leer las líneas muy por arriba porque vamos a improvisar.  

 

¿Cómo te desharías de un problema de vestuario sin que afecte a la actuación?

 

Todo lo que se salga del guion no necesariamente es algo que afecte a la trama. Por ejemplo, tenés un personaje con anteojos y se le cayeron, no está en el guion pero a una persona le puede pasar, entonces ese hecho se puede incorporar sin evidenciarlo, o sea, sin decir: “¡Uh, se me cayeron!”, pero sí agregándolo al universo de la historia. Después hay cosas que son más difíciles de disimular. Hay un video de una chica en Broadway que estaba haciendo de Sandy en “Grease” y en una pirueta se le voló la peluca, eso se nota que no es del mundo del personaje, lo sabe el público y la gente que está en escena, ahí no queda otra que seguir, total todo el mundo se dio cuenta. Hay ciertas cosas que uno no puede predecir en el vivo, pero yo creo que algunos imprevistos se pueden incluir en la trama, aunque no esté ensayado. 

Lo que recomiendo, para evitar inconvenientes, es tener preparados de antemano los cambios de vestuario, o sea, antes de la función chequear que esté todo. A mí me sirve mucho tener listitas, por escena, de qué vestuario y accesorios tengo que usar, porque por ahí de memoria alguna ropa se me pasa. También es útil estar atenta a las entradas y salidas del escenario y dejar el vestuario a mano, de manera que sea práctico ponerse o sacarse las prendas. Es conveniente siempre tener a mano hilo, aguja y alfileres de gancho como back-up, para cubrir cualquier imprevisto. 

 

¿Qué le aconsejarías que haga a un actor o actriz que se quedó sin voz diez minutos antes de la función?

 

A mí me pasó una sola vez, por suerte. Lo que hice en ese momento fue preguntar qué hacer, porque no me salía nada de voz, y me recomendaron darme una inyección de corticoides, porque hacen que la voz vuelva bastante rápido. Pero eso fue como un salvavidas, obviamente uno no puede estar inyectándose corticoides en cada función, porque no es sano. Pero a quienes están por estrenar una obra, les recomendaría que se cuiden, eviten el alcohol y no griten. Pero, sobre todo, que estén atentos con tiempo, porque uno no se queda sin voz de la noche a la mañana o media hora antes de la función, por lo general lo ve venir o empieza a enfermarse los días previos. En ese caso, hay que hacer reposo vocal y no ingerir alimentos o bebidas que irriten la garganta. Pero si estamos sin voz, lamentablemente no hay un back-up para nuestras cuerdas vocales, hay que charlar con el equipo y ver si hay alguien que pueda cantar nuestras líneas. 

 

Si un actor de teatro musical se cae mientras baila y canta en plena función, ¿qué le sugerirías que haga para seguir adelante con el espectáculo?

 

Depende de cómo sea la caída, porque si implica una quebradura, por ejemplo, es más difícil seguir adelante. Hay gente que lo ha hecho, sé que Christopher Sieber, un actor de Broadway, estaba haciendo una coreografía con unas jarras de metal que chocaban, y en uno de esos choques de tazas, se quebró el dedo chiquito de la mano, pero él continuó la escena hasta el final, y recién cuando terminó se hizo revisar el dedo. Él se la bancó y lo pudo hacer, pero hay que tener cuidado de querer seguir haciendo la escena y terminar lastimándose más. Pero si se trata de una patinada o trastabillada, sugeriría no frenar la canción o lo que está pasando en la historia, sino más bien seguir desde donde uno está e incorporar ese hecho a la actuación. Cuanto más uno conozca las propias posibilidades que tiene a nivel corporal, o conozca a su equipo, la obra con la que está trabajando y el material de su personaje, más herramientas va a tener también para resolver lo que sea que se presente durante la función. En conclusión, las decisiones en escena las tiene que tomar uno en el momento, teniendo en cuenta el contexto y la trama.  

 

 

Por Julieta Escat

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Aya es RRPP y aficionada al teatro musical desde los 8 años (hoy tiene 29). Estudió Artes Escénicas y se formó en canto y actuación con maestros nacionales e internacionales. Se especializa en la historia del teatro musical y está ansiosa por compartir todo lo que sabe con vos.

Julieta Escat es Lic. en Ciencias de la Comunicación (UBA). Le encanta ver obras de teatro y, por eso, hará críticas culturales y entrevistará a diferentes artistas para que cuenten sus experiencias y saberes.

Agustina tiene 20 años y los musicales son una de sus grandes pasiones. Se sabe tan de memoria Kinky Boots que bien podría recitarla para atrás.

¿Un personaje? Velma Kelly.

¿Una canción? One Day More.

¿Un número entero? Step in Time. ¿Algo que la haga feliz? Compartir un poquito de su amor por este arte en Más Musical.

Cam es estudiante de la Licenciatura en Gestión de Medios y Entretenimiento, y una fanática de los espectáculos teatrales. Adora escribir y no ve la hora de contarte la emoción que se vive detrás del telón.

¿Cómo superar incidentes en el escenario? -  Entrevista a Inés Chaher

 

Estar arriba del escenario no sólo implica que los actores y las actrices sepan interpretar a un personaje, sino que también sean capaces de sobrellevar, con algo de astucia y determinación, posibles incidentes que, ocasionalmente, pueden ocurrir durante el transcurso de una obra.

 

 

Para conocer algunas herramientas prácticas que podrían ser útiles para los artistas en formación, MasMusical conversó con Inés Chaher, una actriz, cantante y doblajista argentina

con mucha experiencia en el teatro musical. Actuó en “La bella y la bestia, el musical infantil” (2016), “Hormigópolis, el musical” (2016), “Broadway baby” (2017), “Los incunables” (2017), “Nadie me dijo” (2018) y “Mis otros yo” (2018-2019), entre otras obras. Y, en algunas de ellas, logró superar adversidades que ahora forman parte de su abanico de experiencias. 

 

 

 

 

¿Tuviste algún percance arriba del escenario durante una función?

 

Sí, aunque por suerte no han sido muchísimos. Me pasó una vez en una obra que tenía que decir un texto técnico muy rápido, porque el personaje estaba estudiando una materia de economía con sus compañeros y les tiraba la definición “canchereando”, para demostrarles que había estudiado todo. Entonces esas definiciones yo las decía a toda velocidad y hubo un día que me trabé, fue como una reacción en cadena, pero por suerte mi colega me tiró una soga, una línea, y pasé de ser “la que tenía la definición súper clara” a la “estudiosa frustrada que no le salía lo que había estudiado”. Improvisamos un poco con mi compañero y de ahí pudimos seguir con la escena real. Por suerte él estaba atento a lo que estaba pasando y lo supo incorporar, y yo me pude prender también a su propuesta. 

No hay un manual sobre qué hacer cuando hay algún imprevisto en escena porque puede pasar de distintas formas, es decir, todo depende del contexto, pero yo recomendaría trabajar con lo que está pasando en el momento y transformarlo, como supo hacer mi compañero. Obviamente la obra tiene un texto que escribe un dramaturgo y una decisión que se toma en conjunto con el director y se ensayó de cierta manera, pero si pasan imprevistos en escena uno no puede aferrarse a eso porque, por ejemplo, si venimos con un diálogo, yo me comí una línea y vos me respondés según lo ensayado pero ya no tiene sentido, creo que es incluso peor para quien ve la obra, porque no la va a entender. Arriba del escenario no hay que estar trabajando “automatizado”, sino receptivo a lo que está pasando en el presente de la función, con una escucha activa. 

 

¿Qué recomendaciones les darías a quienes recién empiezan la carrera de teatro musical para memorizar un libreto y/o la letra de una canción? ¿Cuál es tu técnica?

 

Yo soy muy visual, así que cuando leo resalto algunas partes de la estructura de la escena. También me sirve escribir mis líneas y las respuestas y pies. O sea, si yo digo: “¿Cómo estás?”, escribo esa parte, que sería mi línea, y la parte final de la línea de mi compañero, para saber a qué tengo que responder. Y ya después de leer en voz alta el libreto varias veces, trato de escribir mis líneas de memoria. También sirve mucho leer el libreto con alguien, para saber bien en qué momento hay que decir las propias líneas. Si es un monólogo largo, lo digo en voz alta mientras hago cosas cotidianas, por ejemplo, mientras tiendo la cama. Es útil entender lo que dice el libreto, y no estudiarlo de memoria como si fuese una definición. 

Y para las canciones lo que hago primero es escucharlas, y me las pongo de fondo para todo, literalmente. Y después las estudio estrofa por estrofa y las voy cantando. A veces las toco en el piano para terminar de definir las notas, y cuando ya me siento segura las pruebo con la pista y veo en qué partes me pierdo y si las estoy aprendiendo con la melodía correcta. Lo bueno es ir a los ensayos con el texto o las canciones sabidas como para poder sacar las dudas ahí, a menos que haya una pauta específica de leer las líneas muy por arriba porque vamos a improvisar.  

 

¿Cómo te desharías de un problema de vestuario sin que afecte a la actuación?

 

Todo lo que se salga del guion no necesariamente es algo que afecte a la trama. Por ejemplo, tenés un personaje con anteojos y se le cayeron, no está en el guion pero a una persona le puede pasar, entonces ese hecho se puede incorporar sin evidenciarlo, o sea, sin decir: “¡Uh, se me cayeron!”, pero sí agregándolo al universo de la historia. Después hay cosas que son más difíciles de disimular. Hay un video de una chica en Broadway que estaba haciendo de Sandy en “Grease” y en una pirueta se le voló la peluca, eso se nota que no es del mundo del personaje, lo sabe el público y la gente que está en escena, ahí no queda otra que seguir, total todo el mundo se dio cuenta. Hay ciertas cosas que uno no puede predecir en el vivo, pero yo creo que algunos imprevistos se pueden incluir en la trama, aunque no esté ensayado. 

Lo que recomiendo, para evitar inconvenientes, es tener preparados de antemano los cambios de vestuario, o sea, antes de la función chequear que esté todo. A mí me sirve mucho tener listitas, por escena, de qué vestuario y accesorios tengo que usar, porque por ahí de memoria alguna ropa se me pasa. También es útil estar atenta a las entradas y salidas del escenario y dejar el vestuario a mano, de manera que sea práctico ponerse o sacarse las prendas. Es conveniente siempre tener a mano hilo, aguja y alfileres de gancho como back-up, para cubrir cualquier imprevisto. 

 

¿Qué le aconsejarías que haga a un actor o actriz que se quedó sin voz diez minutos antes de la función?

 

A mí me pasó una sola vez, por suerte. Lo que hice en ese momento fue preguntar qué hacer, porque no me salía nada de voz, y me recomendaron darme una inyección de corticoides, porque hacen que la voz vuelva bastante rápido. Pero eso fue como un salvavidas, obviamente uno no puede estar inyectándose corticoides en cada función, porque no es sano. Pero a quienes están por estrenar una obra, les recomendaría que se cuiden, eviten el alcohol y no griten. Pero, sobre todo, que estén atentos con tiempo, porque uno no se queda sin voz de la noche a la mañana o media hora antes de la función, por lo general lo ve venir o empieza a enfermarse los días previos. En ese caso, hay que hacer reposo vocal y no ingerir alimentos o bebidas que irriten la garganta. Pero si estamos sin voz, lamentablemente no hay un back-up para nuestras cuerdas vocales, hay que charlar con el equipo y ver si hay alguien que pueda cantar nuestras líneas. 

 

Si un actor de teatro musical se cae mientras baila y canta en plena función, ¿qué le sugerirías que haga para seguir adelante con el espectáculo?

 

Depende de cómo sea la caída, porque si implica una quebradura, por ejemplo, es más difícil seguir adelante. Hay gente que lo ha hecho, sé que Christopher Sieber, un actor de Broadway, estaba haciendo una coreografía con unas jarras de metal que chocaban, y en uno de esos choques de tazas, se quebró el dedo chiquito de la mano, pero él continuó la escena hasta el final, y recién cuando terminó se hizo revisar el dedo. Él se la bancó y lo pudo hacer, pero hay que tener cuidado de querer seguir haciendo la escena y terminar lastimándose más. Pero si se trata de una patinada o trastabillada, sugeriría no frenar la canción o lo que está pasando en la historia, sino más bien seguir desde donde uno está e incorporar ese hecho a la actuación. Cuanto más uno conozca las propias posibilidades que tiene a nivel corporal, o conozca a su equipo, la obra con la que está trabajando y el material de su personaje, más herramientas va a tener también para resolver lo que sea que se presente durante la función. En conclusión, las decisiones en escena las tiene que tomar uno en el momento, teniendo en cuenta el contexto y la trama.  

 

 

Por Julieta Escat

Aye es actriz, bailarina, cantante, directora y dramaturga.
Se formó en Timbre 4 y  sigue sus estudios en la UNA Actuó obras de teatro del off y protagonizó el cortometraje “Órbita”. Desde chica que escribe novelas, poesía, y llena sus diarios íntimos de reflexiones que hoy decide compartir con el mundo.