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NO SE PUEDE HACER UN MUSICAL FLYING SOLO

 

En el post de hoy te voy a contar el detrás de escena de la creación de uno de los musicales más importantes del siglo XXI: Wicked.

La creación de Wicked incluye al compositor y letrista Stephen Schwartz, la libretista Winnie Holzman, al director Joe Mantello y al coreógrafo Wayne Cilento. Como podrás ver, un musical no es cosa de uno solo sino uno de los trabajos con un proceso que requiere de mucha colaboración en distintas disciplinas.

Wicked se estrenó oficialmente el 30 de octubre de 2003 en el Gershwin Theatre de Broadway, con Idina Menzel como Elphaba y Kristin Chenoweth como Glinda, Norbert Leo Butz como Fiyero y Joel Grey como el mago. En 2006 se estrenó en el Apollo Victoria Theatre del West End y lleva más de 5000 representaciones en ambas plazas.

La idea de este musical surgió cuando un amigo de Stephen Schwartz le contó sobre la novela de Gregory Maguire llamada “Wicked: Memorias de una bruja mala”, en la que se cuenta la historia de “El mago de Oz” desde el punto de vista de la bruja mala del oeste. Schwartz la leyó y le pareció un excelente material para hacer un musical, así que mandó a su abogado a averiguar quién tenía los derechos de Wicked y encontró que el propietario era Marc Platt, presidente de Universal Pictures.

La meta de Schwartz era convencer a Platt de que le cediera los derechos para hacer una versión teatral de Wicked, porque iba a ser mejor que una película. Un año después de haber hablado con ejecutivos menores de la compañía, Schwartz logró llegar a Platt, quien casualmente amaba los musicales y había participado en su juventud en Pippin, una de las anteriores creaciones del compositor.

 

Para el libreto contrataron en 1998 a Winnie Holzman, y así fue como Schwartz, Platt y Holzman colaboraron durante un año para obtener un primer boceto del musical en noviembre de 1999. ¿Cómo fue el proceso creativo? A la antigua, con post-its en la pared con los puntos clave de la historia, que se iban desarrollando conforme escribían las escenas posibles. Holzman trajo el triángulo amoroso Elphaba-Glinda-Fiyero, y creó un vocabulario especial para la tierra de Oz con palabras como “confusifying” y “horrendible”.

Una vez que la base de la historia estuvo armada, Schwartz se puso a componer algunas canciones. En total compuso unas 50 canciones, de las cuales solo 20 llegaron al resultado final.

Si bien se basaron en el libro de Maguire, lo usaron más como un complemento que como una historia que fueran a tomar al pie de la letra. Schwartz, Platt y Holzman armaron su propia historia tomando a Wicked como base, pero con la libertad de seguir su proceso creativo de acuerdo a lo que requiera el musical y sin apegarse totalmente a la historia.

El éxito del espectáculo se debe, en gran parte, a todo el tiempo que se tomaron sus creadores para hacer lecturas del material y workshops con distintos artistas. Gracias a esas lecturas obtuvieron el feedback necesario para poder hacer los ajustes adecuados, y a base de prueba y error fueron avanzando hasta el musical que vemos hoy en día.

Para la lectura que hicieron en febrero de 2001 ante los ejecutivos de Universal Pictures, ya contaban con la participación de Kristin Chenoweth como Glinda. Ella tuvo aportes clave en la creación del personaje, y aunque el musical estaba pensado para hablar de una bruja (Elphaba), gracias a Chenoweth se convirtió en una historia de dos brujas. Así, la relación entre Elphaba y Glinda fue el centro focal de la historia, y todo debía girar entorno a ellas.

 

Según Schwartz, Chenoweth fue una gran influencia en su forma de componer la música para Wicked, sobre todo para Glinda en particular. Ella quería cantar en su registro lírico, pero él le decía que no podía hacer belting y lírico en la misma obra porque sería como si fueran dos personas distintas con dos voces diferentes. Luego se dio cuenta de que eso estaba bien, porque Glinda es justamente eso: una dualidad entre la mujer real, que es amigable, insegura y superficial, y la bruja Galinda que es una pose que la coloca como la bella bruja buena. De esta forma la mujer real beltea, y la bruja canta en su registro más agudo. Algo curioso de este arco del personaje es que en el dueto final con Elphaba, For Good, la mujer real que es Glinda canta con su registro agudo, dejando en evidencia sus dos lados y su madurez como persona.

En 2001 la letrista y el compositor empezaron a buscar director y encontraron a Joe Mantello. Las audiciones para Elphaba iban a ser el 12 de septiembre, pero recordemos lo que pasó el día anterior en 2001 y sabremos por qué debió posponerse.

El 20 de septiembre de 2001, la primera en presentarse a la audición fue Idina Menzel, que cayó a la prueba con los ojos y los labios pintados de verde. La llamaron para el callback y le dieron la música de Defying Gravity, que presentó el 20 de octubre en una audición que se podría decir que fue para el olvido: falló una y puteó en el medio de la canción. De todas formas, dio una buena impresión porque la contrataron. Eso te demuestra que no importa cómo sea tu audición, si ven algo en vos que es potable para el personaje, es muy probable que sea un éxito.

Con Idina en el proyecto, el equipo creativo recuerda lo distintas que eran ambas protagonistas para trabajar. Mientras que Kristin iba mostrando cada sugerencia personal al crear su personaje, Idina creaba de forma privada y después mostraba lo que había hecho.

Como Schwartz había escrito varias canciones para Elphaba antes de la llegada de Idina, a ella le tocó reeducar su voz para poder alcanzar las notas bajas en canciones como I’m Not That Girl, aunque tuvo una canción especialmente escrita para ella: The Wizard And I.

 

Este equipo creativo más las dos protagonistas presentaron una nueva lectura ante los ejecutivos de Universal Pictures en enero de 2002, y el resultado fue excelente: el estudio aportó casi la totalidad del presupuesto para la obra, unos 14 millones de dólares.

Schwartz le pidió ayuda a Arthur Laurents, el creador de West Side Story, quien aportó información valiosa para mejorar el libreto. El director Joe Mantello también hizo importantes aportes para mejorar el libreto, y así fue como en septiembre de 2002 grabaron una demostración de las canciones, algo útil para que el resto del equipo creativo que no estaba en la cocina del material pudiera entender de qué iba el musical.

Mantello se inspiró mucho en el libro de Maguire, y el mapa que funciona de cortina fue tomado directamente de la novela. También lo fue el reloj que enmarca el escenario, que en el libro tiene mayor significado y que quien lo haya leído podrá darle otro valor dentro de la obra, que es contada como un largo flashback en el que el reloj tiene algo que ver.

Pero no todo fue fácil. El diseñador de luces, el diseñador de sonido, la diseñadora de vestuario y el diseñador de pelucas tuvieron bastantes problemas para hacer su trabajo. Siendo una obra muy compleja a nivel producción y con un diseño de escenografía bastante imponente, se les hacía difícil a todos combinar sus trabajos sin perjudicar al otro o al total de la obra.

La producción de Wicked es tan grande que se requieren más de 30 personas tras bambalinas, mientras que en escena hay 28.

El trabajo de coreografía se puso intenso luego de las audiciones del 30 de octubre de 2002. El coreógrafo Wayne Cilento insistió en que hubiera danza sin parar, y no necesariamente porque Wicked fuera un musical con foco en el baile, sino porque los movimientos del ensamble formaban parte de una gran comunión entre coreografía y dirección. Para Cilento era muy importante armar un código corporal especial para los habitantes de Oz, algo que los identificaran como parte de un mundo extraño y distinto.

Luego de varios meses de trabajo, los ensayos para la presentación del musical en San Francisco comenzaron el 31 de marzo, para poder estrenar esta versión “de prueba” en San Francisco durante todo el mes de junio.

Acá se sumó, además, el equipo de abogados de Universal Pictures que pedían cambios en el libreto para evitar posibles acciones legales contra el estudio por mencionar cosas con copyright. Fue bastante estresante para Schwartz y Holzman tener que lidiar con esto, porque debían reescribir constantemente y estaban a merced de un equipo de abogados que ni siquiera formaban parte del proyecto. Finalmente llegaron a un acuerdo, pero se vivieron momentos de pánico.

Y esto no frenó acá. Durante las funciones en San Francisco se hicieron tantas modificaciones, muchas de un día para el otro o de una mañana para la función de la noche, que terminaron todos mega estresados y en un ambiente así las tensiones no tardaron en aparecer.

 

Se tomaron julio y agosto de descanso con los artistas, pero el equipo creativo siguió ajustando tuercas hasta los ensayos en septiembre, y luego de 25 funciones de prueba finalmente Wicked se estrenó de forma oficial el 30 de octubre de 2003.

Como habrás podido notar, el proceso creativo de un musical tan imponente como Wicked no es un trabajo individual, sino como te dije al principio, un proceso colaborativo en el que intervienen distintas disciplinas, distintos profesionales y un aporte importante de parte de todas las partes, incluidos los artistas que suben a escena en cada función.

Otra cosa que nos deja Wicked, es que muchas veces como estudiantes queremos que los buenos resultados sean inmediatos y el arte no funciona así. Hay que probar, hacer, equivocarse, mejorar, volver a probar, y así hasta que sientas que el trabajo está más pulido. Es muy difícil “pegarla de una” como decimos en Argentina, y Wicked te demuestra que hacer algo que cambie el paradigma de un género lleva su tiempo. Sino miralo a Schwartz que empezó a gestar Wicked en 1996 y recién la estrenó en 2003.

Ah y cuando te sientas mal, pensá que Wicked siendo el tremendo musical que es, con una producción enorme y artistas de la ostia, perdió el Tony al mejor musical contra Avenida Q, un musical hecho con marionetas. No desmerezco Avenida Q, pero ¡el Tony era de Wicked!

 

Aya.

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Conocé a nuestro staff de redactores...

Aya es RRPP y aficionada al teatro musical desde los 8 años (hoy tiene 29). Estudió Artes Escénicas y se formó en canto y actuación con maestros nacionales e internacionales. Se especializa en la historia del teatro musical y está ansiosa por compartir todo lo que sabe con vos.

Julieta Escat es Lic. en Ciencias de la Comunicación (UBA). Le encanta ver obras de teatro y, por eso, hará críticas culturales y entrevistará a diferentes artistas para que cuenten sus experiencias y saberes.

Agustina tiene 20 años y los musicales son una de sus grandes pasiones. Se sabe tan de memoria Kinky Boots que bien podría recitarla para atrás.

¿Un personaje? Velma Kelly.

¿Una canción? One Day More.

¿Un número entero? Step in Time. ¿Algo que la haga feliz? Compartir un poquito de su amor por este arte en Más Musical.

Cam es estudiante de la Licenciatura en Gestión de Medios y Entretenimiento, y una fanática de los espectáculos teatrales. Adora escribir y no ve la hora de contarte la emoción que se vive detrás del telón.

NO SE PUEDE HACER UN MUSICAL FLYING SOLO

 

En el post de hoy te voy a contar el detrás de escena de la creación de uno de los musicales más importantes del siglo XXI: Wicked.

La creación de Wicked incluye al compositor y letrista Stephen Schwartz, la libretista Winnie Holzman, al director Joe Mantello y al coreógrafo Wayne Cilento. Como podrás ver, un musical no es cosa de uno solo sino uno de los trabajos con un proceso que requiere de mucha colaboración en distintas disciplinas.

Wicked se estrenó oficialmente el 30 de octubre de 2003 en el Gershwin Theatre de Broadway, con Idina Menzel como Elphaba y Kristin Chenoweth como Glinda, Norbert Leo Butz como Fiyero y Joel Grey como el mago. En 2006 se estrenó en el Apollo Victoria Theatre del West End y lleva más de 5000 representaciones en ambas plazas.

La idea de este musical surgió cuando un amigo de Stephen Schwartz le contó sobre la novela de Gregory Maguire llamada “Wicked: Memorias de una bruja mala”, en la que se cuenta la historia de “El mago de Oz” desde el punto de vista de la bruja mala del oeste. Schwartz la leyó y le pareció un excelente material para hacer un musical, así que mandó a su abogado a averiguar quién tenía los derechos de Wicked y encontró que el propietario era Marc Platt, presidente de Universal Pictures.

La meta de Schwartz era convencer a Platt de que le cediera los derechos para hacer una versión teatral de Wicked, porque iba a ser mejor que una película. Un año después de haber hablado con ejecutivos menores de la compañía, Schwartz logró llegar a Platt, quien casualmente amaba los musicales y había participado en su juventud en Pippin, una de las anteriores creaciones del compositor.

 

Para el libreto contrataron en 1998 a Winnie Holzman, y así fue como Schwartz, Platt y Holzman colaboraron durante un año para obtener un primer boceto del musical en noviembre de 1999. ¿Cómo fue el proceso creativo? A la antigua, con post-its en la pared con los puntos clave de la historia, que se iban desarrollando conforme escribían las escenas posibles. Holzman trajo el triángulo amoroso Elphaba-Glinda-Fiyero, y creó un vocabulario especial para la tierra de Oz con palabras como “confusifying” y “horrendible”.

Una vez que la base de la historia estuvo armada, Schwartz se puso a componer algunas canciones. En total compuso unas 50 canciones, de las cuales solo 20 llegaron al resultado final.

Si bien se basaron en el libro de Maguire, lo usaron más como un complemento que como una historia que fueran a tomar al pie de la letra. Schwartz, Platt y Holzman armaron su propia historia tomando a Wicked como base, pero con la libertad de seguir su proceso creativo de acuerdo a lo que requiera el musical y sin apegarse totalmente a la historia.

El éxito del espectáculo se debe, en gran parte, a todo el tiempo que se tomaron sus creadores para hacer lecturas del material y workshops con distintos artistas. Gracias a esas lecturas obtuvieron el feedback necesario para poder hacer los ajustes adecuados, y a base de prueba y error fueron avanzando hasta el musical que vemos hoy en día.

Para la lectura que hicieron en febrero de 2001 ante los ejecutivos de Universal Pictures, ya contaban con la participación de Kristin Chenoweth como Glinda. Ella tuvo aportes clave en la creación del personaje, y aunque el musical estaba pensado para hablar de una bruja (Elphaba), gracias a Chenoweth se convirtió en una historia de dos brujas. Así, la relación entre Elphaba y Glinda fue el centro focal de la historia, y todo debía girar entorno a ellas.

 

Según Schwartz, Chenoweth fue una gran influencia en su forma de componer la música para Wicked, sobre todo para Glinda en particular. Ella quería cantar en su registro lírico, pero él le decía que no podía hacer belting y lírico en la misma obra porque sería como si fueran dos personas distintas con dos voces diferentes. Luego se dio cuenta de que eso estaba bien, porque Glinda es justamente eso: una dualidad entre la mujer real, que es amigable, insegura y superficial, y la bruja Galinda que es una pose que la coloca como la bella bruja buena. De esta forma la mujer real beltea, y la bruja canta en su registro más agudo. Algo curioso de este arco del personaje es que en el dueto final con Elphaba, For Good, la mujer real que es Glinda canta con su registro agudo, dejando en evidencia sus dos lados y su madurez como persona.

En 2001 la letrista y el compositor empezaron a buscar director y encontraron a Joe Mantello. Las audiciones para Elphaba iban a ser el 12 de septiembre, pero recordemos lo que pasó el día anterior en 2001 y sabremos por qué debió posponerse.

El 20 de septiembre de 2001, la primera en presentarse a la audición fue Idina Menzel, que cayó a la prueba con los ojos y los labios pintados de verde. La llamaron para el callback y le dieron la música de Defying Gravity, que presentó el 20 de octubre en una audición que se podría decir que fue para el olvido: falló una y puteó en el medio de la canción. De todas formas, dio una buena impresión porque la contrataron. Eso te demuestra que no importa cómo sea tu audición, si ven algo en vos que es potable para el personaje, es muy probable que sea un éxito.

Con Idina en el proyecto, el equipo creativo recuerda lo distintas que eran ambas protagonistas para trabajar. Mientras que Kristin iba mostrando cada sugerencia personal al crear su personaje, Idina creaba de forma privada y después mostraba lo que había hecho.

Como Schwartz había escrito varias canciones para Elphaba antes de la llegada de Idina, a ella le tocó reeducar su voz para poder alcanzar las notas bajas en canciones como I’m Not That Girl, aunque tuvo una canción especialmente escrita para ella: The Wizard And I.

 

Este equipo creativo más las dos protagonistas presentaron una nueva lectura ante los ejecutivos de Universal Pictures en enero de 2002, y el resultado fue excelente: el estudio aportó casi la totalidad del presupuesto para la obra, unos 14 millones de dólares.

Schwartz le pidió ayuda a Arthur Laurents, el creador de West Side Story, quien aportó información valiosa para mejorar el libreto. El director Joe Mantello también hizo importantes aportes para mejorar el libreto, y así fue como en septiembre de 2002 grabaron una demostración de las canciones, algo útil para que el resto del equipo creativo que no estaba en la cocina del material pudiera entender de qué iba el musical.

Mantello se inspiró mucho en el libro de Maguire, y el mapa que funciona de cortina fue tomado directamente de la novela. También lo fue el reloj que enmarca el escenario, que en el libro tiene mayor significado y que quien lo haya leído podrá darle otro valor dentro de la obra, que es contada como un largo flashback en el que el reloj tiene algo que ver.

Pero no todo fue fácil. El diseñador de luces, el diseñador de sonido, la diseñadora de vestuario y el diseñador de pelucas tuvieron bastantes problemas para hacer su trabajo. Siendo una obra muy compleja a nivel producción y con un diseño de escenografía bastante imponente, se les hacía difícil a todos combinar sus trabajos sin perjudicar al otro o al total de la obra.

La producción de Wicked es tan grande que se requieren más de 30 personas tras bambalinas, mientras que en escena hay 28.

El trabajo de coreografía se puso intenso luego de las audiciones del 30 de octubre de 2002. El coreógrafo Wayne Cilento insistió en que hubiera danza sin parar, y no necesariamente porque Wicked fuera un musical con foco en el baile, sino porque los movimientos del ensamble formaban parte de una gran comunión entre coreografía y dirección. Para Cilento era muy importante armar un código corporal especial para los habitantes de Oz, algo que los identificaran como parte de un mundo extraño y distinto.

Luego de varios meses de trabajo, los ensayos para la presentación del musical en San Francisco comenzaron el 31 de marzo, para poder estrenar esta versión “de prueba” en San Francisco durante todo el mes de junio.

Acá se sumó, además, el equipo de abogados de Universal Pictures que pedían cambios en el libreto para evitar posibles acciones legales contra el estudio por mencionar cosas con copyright. Fue bastante estresante para Schwartz y Holzman tener que lidiar con esto, porque debían reescribir constantemente y estaban a merced de un equipo de abogados que ni siquiera formaban parte del proyecto. Finalmente llegaron a un acuerdo, pero se vivieron momentos de pánico.

Y esto no frenó acá. Durante las funciones en San Francisco se hicieron tantas modificaciones, muchas de un día para el otro o de una mañana para la función de la noche, que terminaron todos mega estresados y en un ambiente así las tensiones no tardaron en aparecer.

 

Se tomaron julio y agosto de descanso con los artistas, pero el equipo creativo siguió ajustando tuercas hasta los ensayos en septiembre, y luego de 25 funciones de prueba finalmente Wicked se estrenó de forma oficial el 30 de octubre de 2003.

Como habrás podido notar, el proceso creativo de un musical tan imponente como Wicked no es un trabajo individual, sino como te dije al principio, un proceso colaborativo en el que intervienen distintas disciplinas, distintos profesionales y un aporte importante de parte de todas las partes, incluidos los artistas que suben a escena en cada función.

Otra cosa que nos deja Wicked, es que muchas veces como estudiantes queremos que los buenos resultados sean inmediatos y el arte no funciona así. Hay que probar, hacer, equivocarse, mejorar, volver a probar, y así hasta que sientas que el trabajo está más pulido. Es muy difícil “pegarla de una” como decimos en Argentina, y Wicked te demuestra que hacer algo que cambie el paradigma de un género lleva su tiempo. Sino miralo a Schwartz que empezó a gestar Wicked en 1996 y recién la estrenó en 2003.

Ah y cuando te sientas mal, pensá que Wicked siendo el tremendo musical que es, con una producción enorme y artistas de la ostia, perdió el Tony al mejor musical contra Avenida Q, un musical hecho con marionetas. No desmerezco Avenida Q, pero ¡el Tony era de Wicked!

 

Aya.

Aye es actriz, bailarina, cantante, directora y dramaturga.
Se formó en Timbre 4 y  sigue sus estudios en la UNA Actuó obras de teatro del off y protagonizó el cortometraje “Órbita”. Desde chica que escribe novelas, poesía, y llena sus diarios íntimos de reflexiones que hoy decide compartir con el mundo.